Documento actualizado en el año
2005
Los olores en la industria de curtidos tienen varios
orígenes. Pueden provenir de la putrefacción de pieles,
recortes y carnazas, de la liberación de sulfuro de hidrógeno
y amoníaco, y de la utilización de compuestos orgánicos
volátiles (VOC). Pueden originarse también durante el tratamiento
de aguas residuales, tanto en el proceso de las aguas como en el escurrido
de los fangos. La generación de olores se ha vuelto inaceptable
para las comunidades. Este documento se estableció para proponer
algunas recomendaciones para el control de la liberación de olores,
tanto dentro como fuera de las tenerías.
Tratamiento del aire
Todas las zonas deben estar bien ventiladas y el aire de las áreas
donde se general olores debe ser tratado. Este tratamiento puede ser biológico,
mediante el paso del aire a través de un biofiltro de lecho húmedo
(compost, turba, humus) rico en microorganismos. Para una retencióneficaz
del olor, se recomiendan tiempos de retención de unos 20segundos.
Estos biofiltros son ampliamente utilizados en la actualidad, y con un
coste asequible. El aire también puede lavarse utilizando tratamientos
químicos (ácido, alcalino y oxidante) pero con costes operativos
más altos. Las áreas que requieren tratamiento incluyen
las de los bombos de desencalado y áreas donde se utilizan VOCs
como el glutaraldehído o disolventes.
Putrefacción
Debe prestarse atención al almacenaje de los cueros y pieles salados
húmedos, principalmente en épocas o zonas calurosas. Pueden
usarse equipos de refrigeración para mantener la temperatura del
almacenado de pieles y cueros salados por debajo de los 30º C.
Los residuos sólidos no curtidos pueden ser un
origen importante de malos olores por putrefacción. Los residuos
húmedos deben almacenarse en el menor tiempo posible en la fábrica,
y pueden estabilizarse parcialmente mediante el empleo de cal o por enfriamiento.
Sulfuro de hidrógeno
Existe un alto riesgo de desprendimiento de sulfuro de hidrógeno
(H2S), olor a huevos podridos, cuando los efluentes de tenería
entran en contacto con líquidos ácidos. Esto ocurre en el
desencalado y cuando los efluentes alcalinos se mezclan con corrientes
ácidas. Este gas es maloliente a partir de 0,08 a 2 ppm; resulta
tóxico a una concentración por encima de 10 ppm aspirado
durante 8 horas y con sólo 15 min. a una concentración de
15 ppm. A una concentración por encima de los 200 ppm en 1 minuto
puede causar la pérdida de consciencia. Por encima de los 500 ppm
produce un profundo coma con convulsiones. Una exposición de 1
minuto por encima de 900 ppm lleva a un coma instantáneo y la muerte.
El H2S es especialmente peligroso porque a concentraciones por encima
de los 200 ppm el olor no es detectable por la nariz humana. Por este
motivo es esencial utilizar equipos de detección portátiles.
El proceso de desencalado debe efectuarse en recipiente cerrado para reducir
el desprendimiento de H2S y amoniaco. Si se hace un lavado con poca agua
después del pelambre, la adición al mismo de pequeñas
cantidades de compuestos oxidantes (tales como el peróxido de hidrógeno
o el sulfito sódico) puede ser de utilidad para reducir el peligro
de desprendimiento de H2S durante el proceso de desencalado.
Los efluentes de pelambre y calero contienen concentraciones
elevadas de sulfuro. Estos baños deberían ser oxidados,
normalmente utilizando sulfato de manganeso como catalizador, antes de
ser mezclados con efluentes ácidos o verterse en el tanque homogeneizador
general que normalmente tiene un pH de 8,5-9. Las aguas alcalinas y ácidas
deben llevarse por separado en la tenería.
Tratamiento de aguas residuales y fangos
Los efluentes son una fuente importante de olor. La liberación
de H2S se produce en diversas etapas y debe procurarse que el pH se mantenga
por encima de 10 en el tanque de homogeneización y en el de oidación
de sulfuros. El H2S se genera también cuando los baños y
fangos que contienen sulfatos entran en condición anaeróbica.
Esta condición en los residuos de tenería es peligrosa y
generadora de olor. Dosis bajas de sulfato de manganeso pueden ayudar
a evitar olores en el tratamiento de efluentes, ya que facilitan la oxidación
de los sulfuros presentes.
El almacenaje de lodos en un espesador o con un contenido en sólidos
por debajo del 30% produce olores nocivos. Los fangos pueden estabilizarse
con cal par minimizar los problemas de olor. Se recomienda que los fangos
permanezcan en el espesador el mínimo de tiempo, y que rápidamente
se concentren mediante centrigugación o filtro de prensa y se sequen.
Los biofiltros también pueden utilizarse para tratar el aire de
zonas en las que los lodos se espesan y concentran.
Compuestos orgánicos volátiles
Los compuestos orgánicos volátiles (VOC) en las curtiembres
incluyen los disolventes utilizados en el acabado, lavado en seco y desengrase,
agentes reticulantes, agentes poliméricos de acabado y agentes
curtientes volátiles.
El proceso de acabado es una de las principales fuentes
de VODs, por ejemplo acetato de butilo, acetato de etilo, acetona, metil
isobutil cetona y metil etil cetona. Su utilización debería
volátiles limitarse al mínimo.
La mayor parte de VOCs usados en tenería tienen
más o menos un fuerte olor, y muchos de ellos, incluídos
algunos productos de base acuosa como el formaldehído, glutaraldehído,
etc. pero algunos de ellos, son tóxicos por encima de concentraciones
reducidas en el aire (el elímite de seguridad para el formaldehído
es de 0,6 mg/m3). Todas las áreas con presencia de VOCs deben estar
bien ventiladas y el aire conducido y tratado convenientemente.
El desengrase con disolvente puede ser otro origen de
malos olores. Debe tenerse precauciones en la recuperación de baños,
destilación de los solventes y el almacenado de pieles.
También se usan disolventes de limpieza en varias
etapas del proceso a efectos de mantenimiento.
El almacenaje de pieles con acabados que contengan solventes
orgánicos puede originar problemas de higiene y seguridad ocupacional
si la ventilación no es adecuada.
Comisión IUE
Marzo de 2005
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